Un ejemplar de manada hembra, de parecida corpulencia que un macho, tendrá menos talón. Sus uñas aparecen puntiagudas y los bordes de las huellas son cortantes; camina siempre con las cuatro patas abiertas y al hacerlo, colocará la huella trasera en la delantera, pero hacia la parte interior. (Conviene añadir, sin embargo, que cuando la jabalina está preñada, y por consiguiente pesa más, coloca generalmente a huella trasera hacia la parte exterior de la delantera.) Es lo contrario que hace le macho, que siempre coloca hacia el exterior, a causa de lo grueso de sus muslos; finalmente, la pezuñas están apretadas y poco abiertas.
En una palabra, el jabalí macho se distingue de la hembra por sus huellas mayores, ya que pone la de atrás en la de delante, un poco hacia el exterior; porque sus pezuñas son mayores, más abiertas y más cercanas al talón que las de la jabalina y las tiene altas y próximas una a la otra, lo que origina que muy raras veces quede la huella total bien marcada, y cuando esto sucede se ve que dichas pezuñas son mucho más delgadas y poco abiertas; la hembra en las patas traseras, suela y talón son más estrechos que en el macho; la uñas de las patas delanteras aparecen más puntiagudas y abiertas; en general la jabalina no marca, huellas tan grandes como las de un jabalí joven.
Tanto en el macho como en la hembra, las huellas traseras son bastante más pequeñas que las delanteras.
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